martes, 21 de junio de 2016

Bolso de mano y monedero de rafia DIY. Y mi historia de amor verdadero.



Una relación fetichista, sobrehumana, apasionada, obsesiva y muy muy compulsiva. Esa es mi historia de amor verdadero.

Por los bolsos. No por cualquiera, por supuesto. 

Pocos eran capaces de acaparar todos mis pensamientos obsesivos y de atraparme sin remedio. Hubo muchos, pero aquellos que me marcaban, que me rompían el corazón al descubrir una pequeña grieta o un asa a punto de romperse... ay... esos eran los que dejaban huella.

Y seguían ahí, ocupando su sitio. Como mucho, desplazándose hacia el fondo del armario, dignamente. Sabiendo que los puestos de primera línea ya no les correspondían. Conteniendo el aliento cada vez que se abría la puerta, pero sabiendo, en el fondo, que ya habían cumplido su misión. Y sabiendo que estaban a salvo. Nadie podría deshacerse de un ser -o un no ser- querido, ¿no?

Mi yo bolseril era feliz. Mis bolsos también. Se sabían queridos y atendidos. Sabian que aquel estante de armario era su hogar, y que nada podría perturbarles.

O si. La ruleta rusa de las obsesiones de pájara bipolar se puso en marcha, disparando como resultado un nuevo yo. Mi yo crochetero. Fusión y pánico nuclear en el nido. Bolsos y ganchillo. En el mismo espacio, en la misma mente, en las mismas manos. Caos total. 

Y por si fuera poco, van y se ponen de moda los bolsos y toda clase de complementos y prendas de ganchillo. ¿Pero serán conscientes los gurús de la moda de lo que han hecho? La variedad de materiales es inabarcable. Y yo soy muy débil. Mi mente se ha puesto a idear toda clase de posibilidades, dando rienda suelta a tantos deseos que antes nunca podían ser satisfechos plenamente. Si tenía el tamaño adecuado le faltaban bolsillos. Si tenía los bolsillos que me gustaban ya no quedaba en el color que yo prefería. Y de repente todas esas decisiones están al alcance de mi mano. En serio, estoy en peligro, y los habitantes del tercer estante del armario, también. Saben que esto será imparable. Saben que solo tenemos un nido. Saben que algún día llegará el momento en que alguien se batirá en duelo, y dirá: este estante es demasiado pequeño para los dos...

Bolso de mano 

De mano, porque llegados a este punto de madre pájara ahuecadora de alas, si algo he recuperado son las manos. Y algo de tiempo. Se lo dije, ¿quién dijo síndrome de qué? El hervidero de preocupaciones e incertidumbres tiene como contrapunto esta faceta de madre a la fuga que me ha dado por cultivar últimamente. Ya no soy imprescindible de forma presencial constantemente. Y hace tiempo que mi bolso dejó de necesitar ser el de Mary Poppins, lleno de cosas de madre. Ser madre de pájaros adolescentes te devuelve al mercado bolseril.




Monedero doble

Y ya puestos, ¿quién dice solo bolsos? Me encontré de repente con un bolso terminado y un ovillo casi entero de rafia. Y será por posibles complementos candidatos a viajar en un bolso. Decidí que necesitaba, de forma compulsiva, como no, un monedero con dos compartimentos. Me pasa muchas veces que la cartera "oficial" rebosa tickets, tarjetas y monedas que, demasiado a menudo, me resisto a contar. Un compartimento para tarjetas y DNI, otro para monedas, y volando. Y todo a juego, ¡yeah!


Patrón

No se aflijan, necesito compartirlo y que puedan sentir esta pasión bolseril. Para ello tomen nota: el patrón es de Molan mis calcetas, y la rafia, esta. A pesar de que viene recomendado usar una aguja del número 5, a mí me resultaba extraño como quedaba, no me convencía verlo tan calado, así que disminuí hasta la número 3.

Para el monedero fui improvisando, hasta hacerlo finalmente así:

Montar una cadeneta de 24 puntos

1a vta: un punto bajo en cada cadeneta. al llegar al extremo continuar girando y hacer los mismos puntos bajos por el lado opuesto de la cadeneta, hasta llegar al punto inicial.

2a vta: seguir haciendo un punto bajo en cada punto anterior trabajando en espiral y sin ningún aumento. Irá cogiendo forma de bolsita. Continuar hasta completar 16 vueltas.

Rematar y hacer otra igual.

Unir las dos bolsitas y hacer una vuelta de punto bajo juntando las dos caras interiores. En cada punto se juntarán dos para hacer una sola pieza. Para que quede más uniforme continuar esa vuelta rodeando toda la parte externa.

Solo queda coser dos cremalleras, y a lucir.


Debo dejarles ya. Soplan vientos de tormenta en el tercer estante del armario. Ráfagas secas y arenosas, y una inquietante sintonía de silbidos de fondo...

5 comentarios:

Patricia dijo...

Me ha encantado el post! Yo también soy muy fan de los bolsos (tampoco de cualquiera), aunque quizá no llegue a tu nivel... ;P
Sobre todo, me ha gustado la forma de narrar tu pasión/obsesión. Buenísima entrada! Bsitos!

Catalina Villar dijo...

Mi nivel es preocupante, sobre todo en horas invertidas!! Jajajaja Muchas gracias!!!

Catalina Villar dijo...

Mi nivel es preocupante, sobre todo en horas invertidas!! Jajajaja Muchas gracias!!!

Catalina Villar dijo...

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Catalina Villar dijo...

Mi nivel es preocupante, sobre todo en horas invertidas!! Jajajaja Muchas gracias!!!